Un estudio realizado por la Universidad de Newcastle (Reino Unido) reveló que el modo de caminar de las personas podría convertirse en una herramienta clave para identificar el alzheimer y otros tipos de demencia.
“La forma en que caminamos puede reflejar cambios en el pensamiento y la memoria que evidencian problemas en el cerebro, como la demencia”, explicó la doctora Ríona McArdle, líder de la investigación.
Este hallazgo representa un avance importante hacia el uso de la marcha como biomarcador clínico que permita distinguir subtipos de demencia y, así, diseñar tratamientos más adecuados para cada paciente.
El estudio y sus resultados
Los investigadores evaluaron a 110 personas: 29 adultos sin problemas cognitivos, 36 pacientes con alzheimer y 45 con demencia con Cuerpos de Lewy. Cada participante caminó sobre una pasarela equipada con miles de sensores que registraron la velocidad, la longitud de zancada y otros detalles del desplazamiento.
Los resultados mostraron que los pacientes con demencia con Cuerpos de Lewy presentaban un caminar más irregular y asimétrico. En concreto, sus pasos variaban más en el tiempo que tardaban en apoyarse y en la longitud de cada zancada, lo que aumenta el riesgo de caídas.
En cambio, la forma de caminar de los pacientes con alzheimer apenas mostraba diferencias con la de los adultos sanos.
El análisis de dos parámetros —la variabilidad de la longitud de los pasos y la asimetría en el tiempo de apoyo— permitió identificar con precisión el 60% de los subtipos de demencia evaluados, un logro que no se había conseguido hasta ahora.
Este enfoque podría abrir nuevas vías para el diagnóstico temprano y la personalización de los tratamientos en personas con deterioro cognitivo.









