En un contexto marcado por la debilidad del consumo interno y una estructura productiva concentrada en pocos sectores, los indicadores de actividad industrial correspondientes al cierre de 2025 exhibieron resultados dispares, que reflejan la falta de una tendencia clara en el desempeño económico.
De acuerdo con el Índice Líder de Actividad (ILA), elaborado por la consultora Analytica, la actividad registró en diciembre un leve avance del 0,2%, lo que permitió cerrar el último trimestre con una suba acumulada de 0,1% y un crecimiento anual del 4,3%.
En contraste, el Índice General de Actividad (IGA-OJF), del estudio Orlando Ferreres, mostró para el mismo mes una caída interanual del 0,2%. Pese a ese retroceso, el indicador acumuló una expansión del 4,7% en el conjunto de 2025. No obstante, la medición desestacionalizada reflejó una contracción mensual del 0,6%, evidenciando un freno en el ritmo de la actividad hacia fin de año.
El relevamiento de Analytica destacó como factores positivos el fuerte crecimiento de las ventas mayoristas de vehículos a concesionarios, con una suba del 21,1%, junto con una recuperación parcial de la construcción, reflejada en el aumento del Índice Construya (+8,0%) y en un leve repunte del consumo de cemento (+0,3%). También se observó un incremento en la demanda de electricidad de grandes usuarios (+7,2%), vinculado a mejoras puntuales en sectores intensivos en energía, y una suba moderada en la recaudación del IVA (+0,7%).
Sin embargo, el informe también remarcó persistentes debilidades en distintos frentes. La producción automotriz volvió a caer con fuerza (-9,1%), acompañada por una baja en los patentamientos (-1,8%). A esto se sumaron la contracción del crédito (-0,5%), la caída de la confianza del consumidor (-1,1%) y un nuevo retroceso en la recaudación de la seguridad social (-1,1%), lo que sugiere que la mejora de la actividad aún no se traduce en una recuperación sostenida del empleo formal.
Asimismo, las importaciones de bienes continuaron descendiendo (-2,4%), señal de una demanda agregada todavía contenida.
Por su parte, el índice de Ferreres registró en diciembre un fuerte crecimiento del sector agropecuario (+8,7%) y de minas y canteras, impulsado por el petróleo (+8,1%), mientras que la industria manufacturera mostró una caída del 1,4%.
De cara a 2026, el informe de Ferreres señaló que el escenario aparece más ordenado desde el punto de vista político y macroeconómico, lo que podría favorecer una mayor oferta de crédito productivo y una recuperación de la inversión. No obstante, advirtió que persisten debilidades estructurales, como un mercado laboral estancado, altos niveles de precarización y el deterioro de los ingresos de las familias, factores que continúan condicionando la demanda interna.








