La falta de lluvias comienza a mostrar su impacto con fuerza en la región núcleo, especialmente en el nordeste bonaerense y el sur de Santa Fe, donde los cultivos de soja de primera y maíz tardío atraviesan un estrés generalizado producto del calor extremo y la sequía.
En Pergamino ya se perdió el 50% del potencial productivo. Enero cerró con un déficit de precipitaciones del 66%: mientras que en un mes normal se registran entre 100 y 120 milímetros, el promedio en la región núcleo apenas alcanzó los 38 mm.
De acuerdo con el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el promedio mensual de lluvias fue inferior a los 40 mm, muy lejos de los 110 mm habituales para esta época del año. Esta situación recorta de manera significativa el potencial de rinde, particularmente en el nordeste bonaerense, y afecta de lleno a la soja de primera y a cerca de la mitad del maíz tardío.
Lluvias muy por debajo de la media histórica
El relevamiento de la red de estaciones meteorológicas BCR-GEA mostró que, de las 36 estaciones monitoreadas, solo una alcanzó la media histórica: General Pinto, en el noroeste bonaerense, con 122 mm acumulados. Se trató de la zona más beneficiada por los eventos pluviales del mes.
En áreas cercanas, los registros oscilaron entre 45 y 90 mm, aunque siempre por debajo del promedio histórico. En contraste, la franja central de la región núcleo es la más comprometida: en Álvarez apenas se registraron 9 mm, el valor más bajo de enero. Otras localidades como Pujato, Maggiolo y Gödeken también mostraron acumulados mínimos, de entre 10 y 11 mm.
Reservas de agua críticas
La situación de las reservas hídricas del suelo refleja con claridad el deterioro: aproximadamente la mitad del área se encuentra bajo condiciones de sequía, especialmente en la franja central de la región núcleo, mientras que el resto presenta escasez hídrica. Solo en el sur regional persisten algunos núcleos con reservas consideradas regulares.
En los últimos siete días se produjeron algunas lluvias, organizadas en tres eventos, aunque se concentraron casi exclusivamente en el oeste de la región núcleo. La señal más alentadora aparece recién hacia mediados de la primera semana de febrero, cuando podría ingresar un frente capaz de romper el bloqueo atmosférico actual y generar precipitaciones sobre el centro de la región.
Mercados: volatilidad en Chicago
Los mercados de futuros reflejan la misma incertidumbre que domina al clima. En la última semana, los commodities retrocedieron un 5,3%, luego de haber acumulado una suba del 16,5% en los últimos seis meses.
A comienzos de semana se registró una liquidación masiva de contratos futuros de materias primas en Estados Unidos, lo que presionó a la baja los precios de los bienes agroindustriales, más allá de los fundamentos propios de cada mercado.
Los futuros de soja cerraron la jornada en terreno positivo, recuperándose tras tres días consecutivos de bajas. Las cotizaciones encontraron sostén en la propuesta de modificación de la normativa 45Z, que extendió hasta 2029 la vigencia de los créditos impositivos para biocombustibles, incluyendo al aceite de soja destinado a biodiésel y HVO.
No obstante, las subas fueron limitadas por el avance de la cosecha de soja en Brasil, que compite directamente con la producción estadounidense en el mercado chino. En este contexto, StoneX y Celeres ajustaron al alza sus proyecciones de rindes y volúmenes para la campaña 2025/26 en ese país.
Por su parte, la debilidad del dólar y la reducción de tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos brindaron apoyo a los precios del trigo, aunque las ganancias se moderaron ante la menor preocupación por eventuales daños climáticos en Estados Unidos y la región del Mar Negro.
El maíz, en tanto, registró subas este martes en el mercado de Chicago. El cereal se vio beneficiado por la extensión de los créditos impositivos para biocombustibles bajo la normativa 45Z, lo que favorece a la industria del etanol, y por un nuevo récord en el consumo doméstico de maíz destinado a biocombustibles durante diciembre.








