La empresa argentina Fate anunció el cierre definitivo de su principal planta industrial ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, una decisión que implica el despido de 920 trabajadores y el cese total de sus operaciones productivas.
La compañía informó oficialmente que la medida rige desde la fecha y que se trata de una clausura completa de la actividad industrial, sin planes de reestructuración ni continuidad operativa. En este sentido, la firma aseguró que avanzará con la liquidación de sus activos y el pago de indemnizaciones conforme a la normativa laboral vigente, así como también el cumplimiento de sus compromisos con proveedores y entidades financieras.
La planta afectada, considerada la más importante del país en el sector, contaba con una capacidad de producción superior a los cinco millones de neumáticos anuales y representaba un pilar clave dentro de la industria nacional.
Desde la empresa atribuyeron la decisión a los profundos cambios en las condiciones del mercado, que deterioraron su competitividad y obligaron a replantear el futuro del negocio. Entre los factores determinantes, señalaron el fuerte incremento de las importaciones, especialmente de origen asiático, que presionaron los precios locales y redujeron significativamente los márgenes de rentabilidad.
También mencionaron el impacto del contexto macroeconómico, marcado por elevados costos impositivos, limitaciones cambiarias y falta de incentivos a las exportaciones, lo que dificultó competir con fabricantes internacionales y regionales.
Otro de los puntos destacados fue el incremento de los costos laborales y las dificultades en la dinámica productiva, que elevaron el costo de fabricación por encima del valor de los productos importados, debilitando aún más la viabilidad de la producción nacional.
La empresa, propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla, repasó su trayectoria de más de ocho décadas, durante las cuales logró consolidarse como un referente del sector industrial argentino, con desarrollo tecnológico propio, exportaciones a distintos mercados internacionales y un fuerte vínculo con la industria automotriz.
Tras el cierre, Madanes Quintanilla concentrará sus actividades empresariales en otros proyectos industriales, especialmente en la compañía Aluar, dedicada a la producción de aluminio.
El cierre de Fate representa un duro golpe para la industria nacional y el empleo manufacturero, en un contexto de profundas transformaciones económicas y comerciales que afectan a distintos sectores productivos del país.






