El Gobierno nacional resolvió postergar una parte de los incrementos previstos en los impuestos a los combustibles, que debían comenzar a regir el 1 de marzo, trasladando la actualización completa para el mes de abril de 2026.
La medida fue oficializada mediante el Decreto 116/2026, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei, en el marco de la política fiscal que impulsa el Ejecutivo.
Durante marzo, se aplicará únicamente un aumento parcial en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y en el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). En el caso de las naftas sin plomo y nafta virgen, el incremento será de $17,385 en concepto de ICL y de $1,065 por IDC.
Para el gasoil, en tanto, el ajuste será de $14,884 por el ICL y de $1,696 por el IDC, con un tratamiento diferencial que establece un monto adicional de $8,059 para regiones específicas como la Patagonia.
El decreto establece que el resto de los aumentos pendientes, correspondientes a las actualizaciones impositivas de 2024 y 2025, se aplicarán de forma completa a partir del 1 de abril de 2026, cuando entrará en vigencia el esquema tributario pleno.
Desde el Gobierno señalaron que la decisión de diferir parte de la suba busca acompañar el proceso de recuperación económica, evitando un impacto inmediato mayor en los precios de los combustibles, y al mismo tiempo mantener un sendero fiscal considerado sostenible por las autoridades.
De esta manera, el cronograma impositivo queda dividido en dos etapas: una actualización parcial durante marzo y la aplicación total de los tributos a partir de abril, cuando se completará el ajuste previsto en la normativa vigente.






