La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, alertó que el nuevo conflicto en Medio Oriente representa un desafío para la estabilidad económica global y advirtió que, si se prolonga, podría afectar los precios de la energía, los mercados financieros y el crecimiento mundial.
Durante su participación en la conferencia “Asia en 2050”, realizada en Bangkok, Georgieva señaló que la economía internacional vuelve a enfrentarse a un escenario de alta incertidumbre debido a la escalada bélica que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
En ese marco, sostuvo que una prolongación del conflicto podría generar consecuencias económicas significativas, entre ellas subas en los precios globales de la energía, volatilidad en los mercados y presiones adicionales sobre la inflación y el crecimiento.
La titular del organismo explicó que el FMI está siguiendo de cerca la evolución de la situación y analizando sus posibles efectos tanto a nivel regional como global. Según adelantó, estas evaluaciones formarán parte del próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial que el organismo publicará en abril.
Desde el Fondo indicaron que, por el momento, ya se observan algunas señales de impacto, como interrupciones en el comercio, alteraciones en la actividad económica, aumentos repentinos en los precios de la energía y una mayor volatilidad en los mercados financieros.
No obstante, remarcaron que aún es prematuro determinar el alcance real de las consecuencias económicas, ya que estas dependerán del desarrollo y la duración del conflicto.
En ese contexto, Georgieva subrayó que la incertidumbre se ha convertido en una constante en el escenario internacional y sostuvo que el mundo atraviesa una etapa de profundas transformaciones vinculadas a la tecnología, la demografía, el comercio y la geopolítica, en medio de un contexto marcado por crisis y cambios globales.








