Luego de tres días de intensas precipitaciones, que llevaron al Gobierno de Tucumán a suspender las clases y a reforzar la asistencia en las zonas más afectadas del sur provincial, el meteorólogo Cristofer Brito trazó un panorama preocupante sobre lo que puede ocurrir en las próximas horas, en medio de una provincia que sigue bajo alerta por tormentas.
De acuerdo con el especialista, la situación es crítica por el volumen de agua acumulado en un período muy corto. Durante las últimas 24 horas, lluvias y tormentas afectaron a gran parte del territorio tucumano, con registros que superaron los 150 milímetros en distintos sectores. Según advirtió, este fenómeno se suma a un proceso que viene desde mediados de enero y que ya dejó a buena parte de la llanura tucumana con acumulados equivalentes a los que deberían registrarse a lo largo de todo un año, es decir entre 1.000 y 1.400 milímetros.
Brito remarcó que el período más delicado se extenderá al menos hasta el mediodía de este miércoles, ya que continuarán las precipitaciones fuertes, con el consecuente aumento del caudal en varios ríos y la posibilidad de nuevos desbordes en zonas bajas. Esa advertencia cobra especial relevancia en un contexto en el que numerosas localidades ya vienen soportando anegamientos, caminos intransitables y complicaciones por la saturación del suelo.
A partir del mediodía del miércoles, según el pronóstico del meteorólogo, las precipitaciones comenzarían a perder intensidad, aunque eso no implicará una mejora definitiva. El ambiente seguirá inestable y con alta humedad, por lo que el alivio sería apenas parcial para las áreas que hoy permanecen bajo el agua.
En la misma línea, el observador meteorológico Juan Minetti explicó que el problema no pasa solamente por la cantidad de milímetros que caen en una tormenta aislada, sino por la sucesión de días con lluvia. Esa persistencia provocó una fuerte saturación de los suelos, de modo que precipitaciones de 40 o 50 milímetros, que en otro contexto podrían ser absorbidas, hoy generan rápidamente inundaciones y anegamientos.
Además, Minetti advirtió que las lluvias en las zonas serranas también agravan el escenario, ya que incrementan el caudal de ríos y arroyos que terminan descargando hacia las zonas bajas, especialmente en el sur tucumano, donde se concentra buena parte de la preocupación.
El especialista también sostuvo que marzo suele ser un mes lluvioso en el noroeste argentino, aunque la percepción actual de excepcionalidad está vinculada a que Tucumán venía de atravesar tres años de sequía. Tras un largo período con precipitaciones escasas, el regreso de lluvias persistentes y abundantes genera un impacto mucho más fuerte tanto en la infraestructura como en la vida cotidiana de miles de familias.
De cara a los próximos días, el panorama todavía no ofrece un cambio rotundo. Los modelos climáticos anticipan que la inestabilidad continuará durante buena parte de la semana, con posibles mejoras temporarias entre un frente de lluvia y otro. Recién entre el 18 y el 19 de marzo podría producirse una modificación más marcada en las condiciones del tiempo, con el ingreso de un frente frío que desplazaría la humedad y pondría fin a este ciclo de precipitaciones abundantes.
Mientras tanto, Tucumán sigue bajo vigilancia, con ríos crecidos, suelos saturados y localidades que aún intentan recuperarse de un temporal que ya dejó una marca profunda en la provincia.








