
Un impactante operativo de Gendarmería Nacional dejó al descubierto una compleja maniobra de narcotráfico en el norte argentino, con una modalidad tan riesgosa como cada vez más frecuente: el traslado de cocaína ingerida en cápsulas dentro del cuerpo humano. El procedimiento se realizó en la localidad de Huacra, sobre la Ruta Nacional 38, en el límite entre Tucumán y Catamarca, y culminó con la detención de diez personas que integraban un mismo viaje con destino final en Mendoza.
Todo comenzó con un control de rutina a un colectivo de larga distancia que regresaba desde el norte del país tras un denominado “tour de compras”. Sin embargo, lo que parecía un traslado habitual rápidamente despertó sospechas en los efectivos del Escuadrón 71 Aguilares, que detectaron comportamientos inusuales en algunos pasajeros.
La primera señal de alerta surgió al identificar que una mujer llevaba envoltorios con droga ocultos en su cuerpo. A partir de ese hallazgo inicial, el operativo se amplió y permitió descubrir que otras tres mujeres también transportaban cocaína escondida en cavidades corporales, sumando cerca de tres kilos adicionales.
Con estos indicios, y bajo las órdenes de la Justicia Federal de Tucumán, se decidió trasladar a varios pasajeros a un centro de salud para someterlos a estudios médicos más exhaustivos. Fue allí donde se confirmó la magnitud del operativo: otras seis personas —cuatro mujeres y dos hombres— llevaban en sus organismos decenas de cápsulas con cocaína.
De inmediato se activaron protocolos sanitarios estrictos para evitar riesgos fatales, ya que este tipo de transporte implica un peligro extremo: la ruptura de una cápsula dentro del cuerpo puede provocar una sobredosis letal en cuestión de minutos. Durante varias horas, y bajo control médico permanente, los implicados fueron expulsando los envoltorios en un proceso supervisado.
El resultado final fue contundente: 502 cápsulas recuperadas, con un peso total superior a los seis kilogramos de cocaína ingerida. Sumado a lo incautado en otras modalidades —adherido al cuerpo o escondido en cavidades—, el cargamento total alcanzó casi 11 kilos.
Según se detalló, cada cápsula tenía entre 11 y 12 gramos de droga, y cada persona habría ingerido alrededor de 80 unidades. Estas cápsulas suelen estar recubiertas con materiales sintéticos especialmente diseñados para resistir los ácidos estomacales y evitar filtraciones, lo que permite a las organizaciones criminales minimizar riesgos durante el traslado, aunque el peligro nunca desaparece.
El caso vuelve a poner en evidencia el rol de las denominadas “mulas” o “body-packers”, el eslabón más débil dentro de las redes narco. Se trata, en muchos casos, de personas en situación de vulnerabilidad económica y social, frecuentemente mujeres jóvenes, jefas de hogar o extranjeras, que son captadas por organizaciones criminales para realizar estas tareas de alto riesgo a cambio de dinero.
Las edades de quienes cumplen este rol varían entre los 18 y los 65 años, aunque el promedio ronda los 23. Se trata de perfiles fácilmente reemplazables dentro de la estructura del narcotráfico, lo que explica por qué son quienes enfrentan el mayor riesgo físico y penal.
El operativo también refuerza una tendencia que preocupa a las autoridades: el crecimiento sostenido de esta modalidad en el norte argentino. En el último año, los secuestros de cocaína ingerida se incrementaron notablemente, con varios casos recientes en Tucumán y Catamarca.
Uno de los antecedentes más cercanos ocurrió a fines de febrero, cuando una mujer que viajaba desde La Quiaca hacia Mendoza se descompensó en plena ruta y debió ser asistida de urgencia. Los estudios médicos revelaron que llevaba 90 cápsulas en su estómago, con más de un kilo de cocaína, que logró evacuar bajo control sanitario.
Otro episodio se registró a principios de marzo en el peaje Molle Yaco, sobre la Ruta Nacional 9, donde tres mujeres bolivianas fueron detenidas tras comprobarse que transportaban 2,382 kilos de cocaína en sus cuerpos, distribuidos en 198 cápsulas.
En este contexto, la Ruta Nacional 38 aparece cada vez más consolidada como un corredor estratégico del narcotráfico. Su trazado forma parte de un eje logístico que conecta las provincias del norte —como Jujuy, Salta y Formosa— con destinos del oeste y el sur del país, especialmente Mendoza, que se repite como punto final de muchos cargamentos.
Para la Justicia Federal, resulta llamativo que algunos envíos logren recorrer más de 600 kilómetros antes de ser detectados, atravesando múltiples jurisdicciones sin ser interceptados. Esto evidencia la existencia de estructuras organizadas, con logística aceitada y rutas bien establecidas.









