En diálogo en nuestro programa, Facundo Vargas Aignasse fue contundente al referirse al actual Código de Planeamiento Urbano de San Miguel de Tucumán: “Está vetusto, viejo. La última gran intervención fue en 1998”.
El concejal aseguró que existe una decisión política firme de encarar una reforma integral, que no tiene que ver con el presupuesto sino con definir “las reglas de juego” para el crecimiento de la ciudad en los próximos años.
Una reforma de fondo
Aignasse explicó que el nuevo código buscará modernizar múltiples aspectos clave. Uno de los principales ejes será el medioambiente, un área donde reconoció un vacío normativo: “Hoy no tenemos un código ambiental claro que establezca sanciones o delitos”.
Otro punto crítico es la movilidad urbana, donde apuntó directamente al caos del microcentro. La idea es desalentar el ingreso de vehículos particulares y reordenar el transporte público, incluso con la posibilidad de sacar colectivos del centro y generar nuevos ejes de circulación.
La ciudad que viene
El edil también puso el foco en la necesidad de pensar el crecimiento de manera más amplia, articulando con los municipios que rodean la capital. “El Gran San Miguel de Tucumán concentra el 60% de la población de la provincia, y necesitamos बेहतर coordinación”, explicó, planteando incluso obras como nuevos puentes o mejoras en el tránsito interurbano.
En cuanto al uso del suelo, adelantó que se dará un debate fuerte: desde las alturas permitidas hasta la posibilidad de liberar zonas actualmente restringidas como el área posterior al Ejército del Norte para permitir más desarrollo comercial y habitacional, y competir con Yerba Buena.
Además, se buscará generar nuevas centralidades, descentralizando servicios para evitar que toda la actividad se concentre en el centro.
Cómo será el proceso
La reforma se desarrollará en tres etapas. La primera, de diagnóstico, ya está en marcha con audiencias públicas donde participan universidades, colegios profesionales, empresarios y vecinos. Luego vendrá la recepción de propuestas y, finalmente, la redacción de un anteproyecto que será llevado a votación.
Vargas Aignasse remarcó que no hay apuro, pero sí objetivo: “Queremos hacerlo bien”. Y dejó en claro su visión: una ciudad más moderna, ordenada, con normas ambientales claras, menos caos vehicular y sin basurales.
“Tenemos la oportunidad de cambiar la ciudad para los próximos 30 años”, cerró.








