El proyecto del Corredor Bioceánico de Capricornio vuelve a tomar impulso en la región y se posiciona como una de las iniciativas de infraestructura más ambiciosas de Sudamérica. El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de Paraguay presentó en Montevideo los avances de esta megaobra que busca conectar el Atlántico con el Pacífico a través de más de 500 kilómetros de rutas estratégicas.
La iniciativa, que atraviesa el Chaco paraguayo, implica una inversión de 1.200 millones de dólares y promete reducir hasta 14 días los tiempos logísticos del comercio internacional. En el centro del proyecto aparece una obra clave: el puente internacional sobre el río Paraguay que unirá Carmelo Peralta con Porto Murtinho, consolidando el vínculo entre Paraguay y Brasil.
Según los últimos datos, el puente ya supera el 82% de avance y se acerca a su etapa final, generando grandes expectativas en toda la región. Sin embargo, mientras en países vecinos las obras avanzan a paso firme, crece la preocupación en el norte argentino por la falta de infraestructura complementaria.
Referentes del sector productivo de Salta advierten que el país podría quedar rezagado si no se ejecutan obras clave, como los tramos viales que conectan con la frontera y un nuevo puente sobre el río Pilcomayo. También remarcan el deterioro de rutas fundamentales como la nacional 34, vital para el transporte de mercancías.
Empresarios y comerciantes de los departamentos San Martín, Orán y Rivadavia insisten en que la región es “el corazón del corredor” y reclaman mayor atención del Estado. Sostienen que esta puede ser una de las últimas grandes oportunidades para reactivar el desarrollo económico del norte argentino.
El impacto del corredor no solo será logístico: también podría redefinir el mapa productivo, generar empleo y potenciar sectores como la agroindustria, la energía y el comercio exterior. Pero el mensaje desde el norte es claro: sin inversión en infraestructura local, el tren del desarrollo podría pasar de largo.








