En una semana atravesada por feriados y menor actividad, la economía argentina dejó una serie de señales mixtas que anticipan un escenario complejo para los próximos meses, con datos que combinan desaceleración, tensiones fiscales y algunos indicadores sociales en mejora.
Uno de los focos estuvo puesto en las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario reconoció cierta inquietud por la lentitud de la recuperación económica. El funcionario advirtió que el nivel de actividad podría mostrar retrocesos y que la inflación de marzo podría interrumpir la tendencia descendente.
A pesar de esto, ratificó el rumbo del programa económico y cuestionó con dureza a quienes proponen una devaluación como salida para mejorar la competitividad, descartando de plano esa alternativa.
En paralelo, los últimos datos difundidos por el INDEC mostraron una baja en los niveles de pobreza al cierre de 2025. El índice se ubicó en 28,2%, con una caída respecto al semestre anterior, mientras que la indigencia descendió a 6,3%. Sin embargo, el dato convive con una realidad aún delicada: millones de argentinos continúan en situación de vulnerabilidad.
En el frente fiscal, la ARCA informó que la recaudación tributaria de marzo alcanzó los $16 billones, con un crecimiento nominal interanual, pero una caída en términos reales frente a la inflación. De esta manera, se acumulan ocho meses consecutivos de retroceso real, en parte explicados por la reducción de impuestos y retenciones impulsadas por el Gobierno.
El sector industrial, por su parte, sigue mostrando signos de debilidad. Según datos del INDEC, la actividad manufacturera acumula siete meses consecutivos de caída interanual, con un retroceso del 3,2% en enero. La mayoría de los rubros registran bajas, reflejando el impacto de la menor demanda y el ajuste económico en curso.
En contraste, el Banco Central de la República Argentina continúa fortaleciendo su posición externa. Durante el primer trimestre del año, la entidad que preside Santiago Bausili adquirió más de US$4.300 millones en el mercado de cambios, alcanzando reservas por encima de los US$44.000 millones. Este proceso forma parte de la estrategia oficial para consolidar la estabilidad monetaria.
En cuanto al mercado cambiario, el dólar se mantuvo relativamente estable en torno a los $1.400, con leves variaciones entre sus distintas cotizaciones financieras y oficiales.
Con este panorama, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener la desaceleración inflacionaria sin afectar aún más la actividad económica, en un contexto donde los indicadores muestran avances parciales pero también fragilidades estructurales que siguen condicionando la recuperación.








