El intento del Gobierno nacional de incentivar a los ahorristas a volcar sus dólares y pesos al sistema bancario enfrenta un obstáculo central: la persistente falta de confianza en las instituciones financieras.
De acuerdo con un informe privado, los depósitos en pesos registraron en marzo su tercera caída consecutiva, reflejando la cautela de los ahorristas frente al escenario económico actual.
Sin embargo, el análisis también revela cambios en el comportamiento interno de los depósitos. Mientras disminuyeron los fondos a la vista, se observó un crecimiento en los depósitos a plazo, lo que indica una leve reconfiguración en la forma de resguardar el dinero.
En cuanto a los depósitos en dólares, el informe destacó una marcada desaceleración en su crecimiento. Durante marzo, el aumento fue de apenas 48 millones de dólares, el nivel más bajo desde mayo del año pasado, incluso después de la implementación de medidas como la ley de inocencia fiscal.
Por otro lado, comienza a vislumbrarse una recuperación en los depósitos ajustados por inflación (UVA), que, si bien parten de niveles bajos, muestran una tendencia al alza desde diciembre. Este comportamiento podría estar vinculado a la búsqueda de cobertura frente a una inflación que volvió a acelerarse en los últimos meses.
En este contexto, los datos reflejan que, pese a los incentivos oficiales, la decisión de los ahorristas sigue marcada por la prudencia, con una preferencia por mantener liquidez o recurrir a instrumentos que ofrezcan resguardo frente a la incertidumbre económica.








