En la semana próxima se conocerá el dato oficial de inflación de marzo, que según estimaciones privadas rondaría el 3%, lo que implicaría una leve aceleración respecto a febrero y encendería señales de alerta sobre la evolución de los precios.
De confirmarse estas proyecciones, el primer trimestre del año acumularía una suba cercana al 9%, un nivel que tensiona las metas oficiales, teniendo en cuenta que el Presupuesto proyectaba un 10% para todo 2026.
Distintas consultoras coinciden en que el principal impulso inflacionario provino de aumentos en transporte, combustibles y tarifas, además de subas estacionales en educación. También los alimentos mostraron cierta presión, especialmente en rubros como carnes.
Según los relevamientos, el encarecimiento de los combustibles tuvo un rol clave en la dinámica del mes, con impacto directo en los costos logísticos y su posterior traslado a precios. En ese sentido, los analistas advierten que el pass-through el traslado a precios seguirá siendo un factor determinante en abril.
Algunas mediciones privadas ubicaron la inflación entre el 2,9% y el 3,4%, reflejando un consenso en torno a un freno en la tendencia de desaceleración que venía mostrando el índice.
Un anticipo de este comportamiento se observó en la Ciudad de Buenos Aires, donde el índice local marcó una suba del 3%, impulsada principalmente por educación y combustibles.
El dato oficial será difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que además publicará otros indicadores clave como canastas básicas, precios mayoristas y salarios.
En paralelo, la agenda económica de la semana estará atravesada por el viaje del ministro de Economía, Luis Caputo, a Estados Unidos para participar de las reuniones del Fondo Monetario Internacional, donde el Gobierno buscará avanzar en la revisión del programa vigente y gestionar nuevos desembolsos.
A esto se suma una nueva licitación de deuda en pesos por parte de la Secretaría de Finanzas, en un contexto donde el Ejecutivo intenta sostener el equilibrio fiscal y financiero.
Con este panorama, el dato de inflación de marzo será clave para medir si el proceso de desaceleración continúa o si comienza a consolidarse un nuevo piso en la dinámica de precios.






