Una situación de preocupación se vivió este miércoles en dos establecimientos educativos de Tucumán, luego de que se conocieran mensajes intimidatorios vinculados a un posible ataque, lo que motivó la intervención de la Policía y la activación de medidas preventivas. Hasta el momento, no se informó el hallazgo de armas ni de elementos que confirmaran la existencia de un ataque en curso, y las actividades escolares continuaron con normalidad, bajo custodia y controles reforzados.
El caso que primero generó alarma fue el del Colegio San Francisco, en Marcos Paz al 600, donde apareció una inscripción en un baño de varones en la que se advertía sobre un presunto “tiroteo” previsto para este miércoles 15 de abril. A partir de esa situación, las autoridades del establecimiento dieron aviso a la Policía y comunicaron lo sucedido a las familias.
De acuerdo con la información difundida por medios locales, durante el ingreso de los alumnos se realizaron revisiones preventivas de mochilas y se dispuso presencia policial en el acceso al establecimiento, en coordinación con directivos y docentes. La jornada, sin embargo, se desarrolló sin incidentes.
En paralelo, el jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, confirmó que también se tomó intervención en el Instituto Guillermina, en la avenida Roque Sánez Peña al 600, donde se habría reportado una situación similar. En ambos casos, la consigna oficial fue reforzar la prevención, preservar la calma e intentar identificar a la persona o personas responsables de los mensajes.
Desde la fuerza señalaron que ya se destinaron equipos a los colegios para acompañar las tareas de control y avanzar con la investigación. También se pidió colaboración a las familias y a la comunidad educativa para aportar cualquier dato que pueda ayudar a esclarecer el origen de las amenazas.
Por el momento, lo que está confirmado es la existencia de denuncias, la intervención policial y el refuerzo de la seguridad en los establecimientos. No hay información oficial que permita afirmar que hubiera un peligro concreto e inminente, por lo que la investigación se concentra en determinar la veracidad, el alcance y la autoría de los mensajes.
La situación generó inquietud entre padres, alumnos y docentes, en un contexto particularmente sensible por el impacto que este tipo de advertencias provoca en la comunidad educativa. Por eso, las autoridades insistieron en la necesidad de evitar rumores, actuar con responsabilidad y seguir únicamente la información oficial mientras avanza la pesquisa judicial y policial.
Para transmitir tranquilidad, el jefe de Policía aseguró que «ya está desplegado el protocolo policial, ya estamos en contacto con cada una de las áreas, con la fiscalía y vamos a hacer todo lo necesario para para esclarecer esto. No puede ser que por unos sinvergüenzas que hayan escrito esto toda la comunidad educativa se vea afectada. Entiendo la preocupación de los padres, de los directivos. Entendemos, hay que acompañarlos, pero con una medida judicial».
Por último, Girvau confirmó que personal policial no controlará a los alumnos que ingresen a los establecimientos educativos: «la policía no lo va a hacer. De ninguna manera. Ya corre por cuenta de cada directivo del establecimiento. Tienen profesores, preceptores. Sí vamos a estar atentos ante lo que soliciten los directivos. Cuando observen algo, van a tener la presencia policial para que actúe inmediatamente».






