En el marco del Día Mundial de la espondiloartritis axial, especialistas encendieron una señal de alerta sobre una enfermedad que suele confundirse con un simple dolor lumbar, pero que puede tener consecuencias crónicas y progresivas si no se detecta a tiempo.
La espondiloartritis axial es una afección inflamatoria que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, generando dolor persistente, rigidez y limitaciones en la movilidad. Sin embargo, su impacto va mucho más allá: puede comprometer otras articulaciones, tendones e incluso la calidad de vida de quienes la padecen.
Una enfermedad que empieza temprano
A diferencia de otros problemas de espalda, esta patología suele aparecer en adultos jóvenes, menores de 45 años, lo que la convierte en un problema serio en plena etapa productiva.
La reumatóloga Emilce Schneeberger advirtió que hay señales claras a las que hay que prestar atención:
- Dolor lumbar que dura más de 3 meses
- Rigidez al levantarse o durante la noche
- Empeora con el reposo y mejora con el movimiento
“Cualquier paciente con dolor lumbar inflamatorio debería consultar a un especialista”, remarcó.
Más que dolor: síntomas invisibles
Uno de los principales problemas es que muchos síntomas no se ven, pero afectan profundamente la vida cotidiana. Entre ellos:
- Fatiga constante
- Dificultad para moverse
- Problemas emocionales como ansiedad o depresión
De hecho, se estima que el 64% de los pacientes presenta depresión y un alto porcentaje tiene dificultades laborales debido a la enfermedad.
Diagnóstico tardío: el gran enemigo
Durante años, el diagnóstico de esta enfermedad podía demorar más de 7 años. Hoy ese tiempo se redujo, pero aún ronda los 3,5 años, lo que sigue siendo un período crítico.
Detectarla a tiempo permite:
- Frenar el daño en las articulaciones
- Mantener la movilidad
- Mejorar la calidad de vida
Además, al ser una enfermedad sistémica, puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares si no se trata adecuadamente.
Tratamiento y calidad de vida
El tratamiento suele comenzar con antiinflamatorios, pero en casos más avanzados se utilizan terapias específicas como medicamentos biológicos.
También es clave incorporar hábitos saludables:
- Actividad física regular
- Alimentación equilibrada
- Evitar el sedentarismo
Desde la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas, su presidenta Mariana Cambiasso destacó el impacto social de la enfermedad:
“El dolor y la fatiga generan ausentismo laboral y muchas veces obligan a cambiar de trabajo. Además, al ser una discapacidad invisible, cuesta que el entorno comprenda lo que vive el paciente”.
Concientizar para no llegar tarde
El lema de este año “No solo dolor de espalda” busca justamente eso: romper la idea de que todo dolor lumbar es pasajero.
Porque detrás de una molestia que parece común, puede esconderse una enfermedad crónica que, sin diagnóstico ni tratamiento, puede cambiar por completo la vida de una persona.









