La industria automotriz argentina volvió a mostrar señales de enfriamiento durante abril, con una fuerte caída en la producción y un marcado desplome en las ventas al mercado interno, mientras las exportaciones aparecieron como el único dato positivo del sector.
Según informó ADEFA, durante abril se fabricaron 37.521 vehículos, lo que representa una baja del 17,5% respecto al mismo mes del año pasado y una caída del 10,1% frente a marzo.
El impacto también se reflejó en las ventas mayoristas a concesionarios, que alcanzaron las 35.976 unidades, un 31,6% menos en comparación interanual, evidenciando el deterioro del consumo y la retracción del mercado interno.
En contraste, las exportaciones mostraron un desempeño más favorable. Durante abril se enviaron al exterior 26.887 unidades, lo que significó un crecimiento del 18,8% frente al mismo período de 2025.
Sin embargo, el balance acumulado del año continúa siendo negativo. En el primer cuatrimestre de 2026, la producción totalizó 129.867 unidades, un 18,6% menos que en igual período del año pasado.
Las ventas acumuladas a concesionarios llegaron a 148.054 vehículos, registrando una caída del 17,9%, mientras que las exportaciones sumaron 79.283 unidades, apenas 1,6% por debajo de los niveles alcanzados entre enero y abril de 2025.
Desde ADEFA explicaron que parte de la caída responde al proceso de renovación industrial que atraviesan las terminales automotrices. El presidente de la entidad, Rodrigo Pérez Graziano, señaló que el descenso interanual está vinculado “al recambio de oferta industrial y al cese de algunos modelos”.
El directivo destacó además que el crecimiento exportador permitió amortiguar parcialmente el impacto negativo de la baja producción y ventas domésticas.
En paralelo, el sector volvió a insistir con la necesidad de mejorar la competitividad mediante una reducción de impuestos nacionales, provinciales y municipales, además de avanzar en nuevos acuerdos comerciales que permitan ampliar mercados externos.
El escenario refleja las dificultades que enfrenta actualmente la actividad industrial automotriz, golpeada por el menor consumo interno, la caída del poder adquisitivo y un contexto económico que continúa afectando la demanda local.









