La interna dentro del Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo explosivo luego de que la senadora Patricia Bullrich comenzara a marcar diferencias públicas con el núcleo duro libertario y avanzara en la construcción de un espacio político propio dentro de la administración nacional.
Con críticas directas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y señales de incomodidad frente al manejo interno del oficialismo, Bullrich dejó de moverse en silencio y empezó a romper el equilibrio de poder que rodea al Presidente.
La dirigente cuestionó públicamente a Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y reclamó que presentara su declaración jurada “antes del vencimiento”, una postura que cayó muy mal dentro del círculo íntimo presidencial.
Sus movimientos dejaron en evidencia algo que desde hace meses se comenta en los pasillos de la Casa Rosada: Bullrich no quiere quedar atrapada en la disputa entre Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo.
De hecho, según trascendió, la exministra viene advirtiéndole desde hace tiempo a Milei sobre el desgaste que provocan las tensiones internas dentro del oficialismo. Incluso lo habría hecho antes de las elecciones de medio término, reclamando una intervención presidencial para ordenar el conflicto.
“Siempre estuve por los márgenes, a mí me gusta trabajar mucho la representación. Yo me la juego”, lanzó Bullrich recientemente, dejando en claro que no piensa alinearse ciegamente detrás de ninguna tribu interna.
En el oficialismo reconocen que la dirigente conserva altos niveles de imagen positiva y que su peso político crece a medida que la gestión libertaria enfrenta desgaste económico, conflictos internos y escándalos judiciales.
“Sabe que tiene votos propios y se posiciona”, admitió una fuente cercana al Gobierno.
Mientras tanto, Bullrich ya comenzó a moverse como candidata en la Ciudad de Buenos Aires, con recorridas en barrios como Lugano, aunque dentro del oficialismo muchos creen que sus aspiraciones son aún mayores.
En paralelo, sus aliados políticos, como los diputados Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, también empezaron a levantar el perfil y a lanzar mensajes políticos propios en redes sociales.
La tensión quedó aún más expuesta durante la última reunión de Gabinete, cuando Milei volvió a blindar públicamente a Adorni y aseguró que jamás lo entregaría “para ganar una elección”. Bullrich escuchó en silencio, pero su postura crítica ya había dejado huella dentro del oficialismo.
En ese contexto, el mapa de poder libertario comenzó a reconfigurarse. Sectores vinculados al karinismo, como Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, ganaron influencia dentro del armado político, mientras otros dirigentes intentan posicionarse en medio de la crisis.
Detrás de la pelea por Adorni, lo que realmente empieza a discutirse es el futuro del poder dentro de La Libertad Avanza y quiénes llegarán fortalecidos a la próxima gran batalla electoral.









