El sistema de transporte público de pasajeros atraviesa una de las peores crisis de los últimos años en Argentina y las señales de colapso empiezan a multiplicarse en distintas provincias del país.
Aumentos permanentes en el boleto, reducción de servicios, despidos, salarios pagados en cuotas y una fuerte caída en la cantidad de pasajeros forman parte de un escenario que preocupa tanto a empresarios como a trabajadores y usuarios.
El trasfondo de la crisis tiene varios factores: inflación, suba de costos operativos, caída del consumo y, especialmente, la eliminación de subsidios nacionales impulsada por el gobierno de Javier Milei desde fines de 2023.
En Santiago del Estero, los concejos deliberantes de la capital y de La Banda aprobaron un incremento del 22% en el boleto urbano, que pasará de $1.140 a $1.390. Los ediles justificaron la medida por el aumento de costos y la caída de la recaudación del sistema.
En Bahía Blanca, el boleto subirá de manera escalonada hasta alcanzar un aumento cercano al 30%. La decisión generó fuertes cruces políticos y una votación ajustadísima dentro del Concejo Deliberante.
Mientras tanto, en Esquel el boleto pasará de $1.200 a $1.800 en dos etapas. Allí, incluso desde sectores políticos reconocieron que el retraso tarifario acumulado terminó agravando el impacto económico sobre los usuarios.
“La inflación ha impactado de una forma que no es lo que el Gobierno dice todos los días”, lanzó el presidente del Concejo Deliberante local, Rubén Álvarez.
La situación también golpea con fuerza al norte argentino. En Jujuy, el Gobierno provincial autorizó nuevos aumentos en el transporte de media distancia y las cámaras empresarias advirtieron que más de 1.600 puestos de trabajo están en riesgo.
“Lo que está pasando en la provincia es un reflejo de lo que ocurre en todo el país”, alertó Guillermo Ruiz, referente del sector.
Tucumán, en alerta
En San Miguel de Tucumán el panorama también se volvió delicado.
El Concejo Deliberante analiza nuevos incrementos tarifarios mientras crece la preocupación por la situación financiera de las empresas.
Desde UTA confirmaron que los trabajadores cobrarán sus salarios en cuotas debido a la crisis que atraviesa el sector.
El secretario general del gremio en Tucumán, César González, detalló que un chofer con 15 años de antigüedad debería percibir cerca de $2.750.000 entre salario básico, sumas no remunerativas y diferencias pendientes.
El problema de fondo, explican empresarios y sindicatos, es que el sistema ya no logra sostenerse con la actual cantidad de pasajeros y sin la asistencia económica que durante años aportó el Estado nacional.
Según datos de AAETA, en el Área Metropolitana de Buenos Aires la cantidad de pasajeros cayó un 21% en el último año y la oferta de colectivos se redujo un 30% en el primer cuatrimestre de 2026.
En el interior del país, donde los subsidios fueron prácticamente eliminados, la situación es todavía más crítica.
Mientras los usuarios enfrentan tarifas cada vez más caras, las empresas aseguran que trabajan al límite y los choferes advierten que el conflicto salarial podría profundizarse en las próximas semanas.









