Tras aprobar la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y habilitar un desembolso de US$1.000 millones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó una fuerte advertencia sobre la forma en que el país mide la inflación y reclamó avanzar en una profunda modernización estadística del INDEC.
En el staff report difundido oficialmente, el organismo encabezado por Kristalina Georgieva cuestionó la metodología actual utilizada para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y sostuvo que la medición perdió representatividad frente a los cambios en los hábitos de consumo de la sociedad argentina.
Según el informe, la “prolongada demora” en la actualización del índice inflacionario dejó una metodología “desactualizada y menos representativa de la actual canasta de consumo”.
El dato no es menor: actualmente, la medición oficial del IPC todavía se basa en patrones de consumo relevados entre 2004 y 2005, pese a los enormes cambios económicos, tecnológicos y sociales ocurridos en las últimas dos décadas.
El FMI remarcó además que el problema no se limita solamente al índice de inflación, sino que también alcanza al funcionamiento institucional del INDEC, al considerar que el organismo estadístico necesita una modernización estructural.
“El personal técnico del Fondo está dispuesto a continuar brindando asistencia técnica para respaldar los esfuerzos de las autoridades orientados a corregir estas deficiencias y mejorar la calidad general de los datos”, sostuvo el organismo internacional.
La observación del Fondo llega en un momento particularmente sensible para el Gobierno de Javier Milei, que convirtió la desaceleración inflacionaria en uno de los principales pilares políticos y económicos de su gestión.
La actualización de las canastas de consumo —que debía pasar de la base 2004/05 a una nueva medición 2017/18— iba a anunciarse a comienzos de 2026, incorporando nuevos hábitos de consumo, servicios digitales y cambios en la estructura de gastos de los hogares argentinos.
Sin embargo, el proceso quedó paralizado tras la salida de Marco Lavagna de la dirección del INDEC y la posterior designación de Pedro Lines al frente del organismo por decisión del ministro de Economía, Luis Caputo.
Ahora, el FMI dejó en claro que espera que la actualización finalmente se concrete, aunque sugirió hacerlo una vez que el proceso de desinflación esté “firmemente consolidado”.
El informe también puso bajo la lupa otras estadísticas oficiales argentinas. El organismo señaló que las cuentas nacionales presentan “limitaciones en términos de desagregación y precisión” debido a un año base obsoleto, mientras que cuestionó la demora y falta de actualización en los datos del sector externo.
Pese a las críticas, el FMI destacó algunos aspectos del rumbo económico libertario, entre ellos la desaceleración de la inflación y las perspectivas de crecimiento moderado para los próximos meses.
No obstante, volvió a insistir con una agenda de reformas más profunda: pidió avanzar en una mayor flexibilización del cepo cambiario y reclamó acelerar reformas tributarias y previsionales para consolidar el programa económico.
La advertencia del Fondo deja al Gobierno frente a un desafío complejo: sostener la credibilidad de los números oficiales mientras intenta consolidar el proceso de baja inflacionaria que se transformó en la principal bandera política de Javier Milei.









