Un relevamiento internacional reveló que seis de cada diez trabajadores argentinos se muestran optimistas respecto al futuro de la industria en la que se desempeñan, en un contexto donde sectores vinculados a la producción, la energía y la logística aparecen entre los más favorecidos por las perspectivas económicas.
Los datos surgen del último informe Workmonitor elaborado por Randstad, que analiza las expectativas y percepciones de trabajadores de 35 países, entre ellos Argentina.
Según el estudio, el sector con mayor nivel de confianza es la minería, donde el 88% de los trabajadores considera que su actividad tiene buenas perspectivas de desarrollo. Le siguen Logística y Transporte y Consumo Masivo, ambos con un 73%, mientras que el sector agropecuario alcanza un 70% de respuestas positivas.
Estos resultados reflejan el optimismo existente en algunas de las actividades que actualmente muestran mayor dinamismo económico y capacidad de inversión.
En el otro extremo aparecen sectores con menor nivel de expectativas positivas. Entre ellos se encuentran Defensa, Gobierno y Sector Público, Servicios Profesionales y Hotelería y Turismo, donde los niveles de confianza son considerablemente más bajos.
A nivel regional, Argentina se ubica entre los países con mejores perspectivas laborales. El 60% de los trabajadores argentinos manifestó confianza en el futuro de su sector, cifra que la posiciona por encima de Uruguay y apenas por debajo de Chile y México, que lidera el ranking regional.
El informe también evaluó la percepción de los trabajadores sobre la capacidad de adaptación de las empresas frente a los cambios económicos y tecnológicos.
En este sentido, casi la mitad de los argentinos considera que su empleador está respondiendo adecuadamente a las transformaciones que atraviesa su actividad. Sin embargo, cuando se consulta específicamente sobre la preparación frente a los desafíos tecnológicos, el nivel de confianza disminuye.
Solo cuatro de cada diez trabajadores creen que la industria en la que se desempeñan está mejor preparada que otras para afrontar los cambios derivados de la innovación tecnológica y la digitalización.
Desde Randstad señalaron que, si bien predominan las expectativas positivas sobre la evolución de distintos sectores productivos, todavía existen desafíos importantes relacionados con la modernización tecnológica, la capacitación laboral y la adaptación de las organizaciones a las nuevas demandas del mercado de trabajo.
El estudio concluye que el optimismo laboral continúa siendo una característica predominante en la región, aunque advierte que la velocidad de transformación tecnológica será uno de los principales factores que definirán la competitividad y el crecimiento de las distintas industrias en los próximos años.









