El escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comenzó a impactar de lleno en la estrategia parlamentaria del Gobierno de Javier Milei. Mientras la Casa Rosada busca avanzar con proyectos clave, la oposición redobló la presión para impulsar una interpelación y una moción de censura contra el funcionario.
La controversia se profundizó tras la confesión de Adorni sobre el ocultamiento al fisco de activos por unos 500 mil dólares, episodio al que luego se sumó el denominado caso del «pendrive». A partir de ello, distintos bloques opositores solicitaron una sesión especial para el 23 de junio con el objetivo de debatir seis iniciativas relacionadas con el jefe de Gabinete.
El oficialismo tenía previsto sesionar el 24 de junio para tratar el acuerdo con los fondos buitre y el denominado «Súper RIGI», pero la crisis política alteró la hoja de ruta legislativa.
En Diputados, Unión por la Patria, la Coalición Cívica, Encuentro Federal, el Frente de Izquierda, Provincias Unidas y los dos diputados del MID buscan reunir el quórum necesario para avanzar con el debate. En tanto, el PRO mantiene una postura dividida y aún no definió si acompañará la convocatoria.
Desde La Libertad Avanza trabajan para evitar que la oposición logre reunir los apoyos necesarios y continúan negociando con sectores dialoguistas para contener el avance de la ofensiva parlamentaria.
En paralelo, el Senado también se convirtió en un escenario de disputa. Allí, el oficialismo logró postergar el tratamiento y unificar criterios sobre la interpretación del reglamento, sosteniendo que tanto la interpelación como una eventual moción de censura requieren una mayoría de dos tercios cuando llegan al recinto sin dictamen previo, un número que hoy la oposición no alcanza.
Pese a ello, en la Casa Rosada admiten que el caso Adorni sigue condicionando la agenda política y legislativa, mientras crecen las versiones sobre el futuro del funcionario dentro del gabinete nacional.








