Aunque durante meses el discurso oficial fue que todavía faltaba mucho para las elecciones provinciales de 2027, la dinámica política tucumana comenzó a mostrar otra realidad. Las primeras definiciones, los movimientos de dirigentes y las declaraciones públicas evidencian que la disputa por la próxima gobernación ya empezó a instalarse en la agenda.
En ese contexto, las recientes declaraciones del ex Defensor del Pueblo, Fernando Juri Debo, reavivaron las especulaciones sobre un eventual regreso del exgobernador Juan Manzur a la competencia electoral. Según sostuvo, Manzur estaría dispuesto a disputar nuevamente la Gobernación en 2027, incluso si eso implicara enfrentar a Osvaldo Jaldo.
Más allá de si esa candidatura finalmente se concreta, las declaraciones dejaron al descubierto una discusión que hasta hace poco se desarrollaba únicamente en ámbitos reservados del peronismo tucumano.
El dato político no pasa únicamente por la figura de Manzur. También refleja que, a menos de un año de la elección provincial —que el propio gobernador anticipó para mayo de 2027—, el escenario comenzó a ordenarse alrededor de los principales liderazgos del oficialismo.
Actualmente, Osvaldo Jaldo llega a ese proceso como la figura con mayor centralidad institucional y política. Al frente del Gobierno provincial, mantiene el respaldo de gran parte de los intendentes, comisionados comunales y dirigentes territoriales, además de conservar una importante capacidad de conducción dentro del peronismo.
Precisamente por esa posición es que empiezan a surgir posibles alternativas dentro del espacio. En política, los debates sobre quién puede competir suelen intensificarse cuando se aproxima el calendario electoral y comienzan las definiciones de poder.
Sin embargo, el escenario todavía está lejos de estar resuelto. Juan Manzur continúa siendo uno de los dirigentes con mayor trayectoria e influencia dentro del peronismo tucumano, por lo que una eventual candidatura modificaría el mapa político provincial y abriría interrogantes sobre el futuro de la unidad del espacio.
La gran incógnita pasa por saber si ambos sectores encontrarán un acuerdo interno que preserve la unidad o si, por el contrario, la disputa terminará trasladándose a las urnas.
Con menos de un año por delante, las conversaciones políticas dejaron de girar únicamente sobre la gestión y comenzaron a enfocarse también en el futuro electoral. Todo indica que la carrera hacia 2027 ya está en marcha y que las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para el armado político de Tucumán.
BOBY ALALIZ








