El Gobierno nacional espera que el dato oficial de inflación de junio, que se conocerá esta semana, confirme una nueva desaceleración y permita perforar por primera vez en varios meses la barrera del 2%.
Tras el pico de 3,4% registrado en marzo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una tendencia descendente que el oficialismo busca consolidar como uno de los principales logros de su programa económico.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, proyectó una inflación de 1,9%, aunque aclaró que podría ubicarse entre 1,8% y 2%. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el proceso de desaceleración continuará durante los próximos meses y sostuvo que el Gobierno trabaja para brindar previsibilidad sobre la evolución de los precios.
Las principales consultoras privadas coinciden con esa expectativa. Analytica estimó un 1,8%, C&T y el grupo Top 10 del REM del Banco Central proyectaron 1,9%, mientras que Libertad y Progreso también ubicó la inflación en 1,8%. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevé un 2% para junio y estima que la inflación anual de 2026 rondará el 30%.
Entre los rubros que más presión ejercieron sobre los precios durante junio aparecen vivienda, salud, transporte y alimentos, aunque el comportamiento de la carne, las bebidas y algunos productos estacionales contribuyó a moderar el índice general hacia el cierre del mes.
Como antecedente, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue de 1,8%, un indicador que suele anticipar la tendencia del dato nacional que difundirá el INDEC.
En la Casa Rosada consideran que una inflación por debajo del 2% fortalecería la confianza en el programa económico y reforzaría la estrategia oficial de consolidar la estabilidad macroeconómica de cara a la segunda mitad del año.







