Tres efectivos de la Policía de Tucumán quedaron bajo investigación judicial y fueron pasados a disponibilidad en el marco de la causa que busca esclarecer la muerte de Fabricio Alexander Andrade, de 18 años, quien falleció tras recibir un disparo durante un episodio ocurrido en el barrio La Ciudadela. Una de las principales hipótesis apunta a que el balazo habría sido efectuado por uno de los uniformados cuando intervenían en un presunto intento de robo.
La investigación comenzó durante la madrugada del domingo, cuando vecinos alertaron a la Policía sobre un motociclista que había impactado contra un árbol en la esquina de Lamadrid y Libertad. Al llegar al lugar, los efectivos identificaron a la víctima como Fabricio Alexander Andrade y dispusieron su traslado al Hospital Padilla. Allí, los médicos advirtieron que el joven presentaba una herida de arma de fuego a la altura del omóplato derecho. Pese a los esfuerzos del personal de salud, el adolescente falleció.
Con el avance de la pesquisa surgieron nuevos elementos. Los investigadores establecieron que Andrade había llegado al hospital acompañado por un adolescente de 16 años. Durante su declaración, el menor admitió que ambos habrían intentado asaltar a dos jóvenes que caminaban por la esquina de Próspero Mena y San Lorenzo, dato que permitió reconstruir una nueva secuencia de los hechos.
Mientras se profundizaba la investigación, tres efectivos de la comisaría 14ª informaron a las autoridades de esa dependencia que podrían haber intervenido en el episodio. Según su versión, dos policías que se encontraban de servicio y una compañera que estaba fuera de funciones habían salido en un móvil oficial para comprar comida en inmediaciones del parque Avellaneda.
Los uniformados relataron que, al llegar a la intersección de Próspero Mena y San Lorenzo, observaron a dos jóvenes que presuntamente intentaban asaltar a dos mujeres. Afirmaron que detuvieron la marcha del patrullero, se identificaron como policías y que, ante la reacción de los sospechosos, efectuaron disparos al aire.
Siempre de acuerdo con ese relato, los dos jóvenes escaparon en motocicleta, dejando abandonados en el lugar un casco y una mochila utilizada por cadetes de mensajería. Los policías sostuvieron que no iniciaron una persecución y permanecieron asistiendo a las supuestas víctimas del intento de robo. Recién cuando el caso tomó estado público decidieron comunicar lo sucedido a sus superiores, una circunstancia que ahora también forma parte de la investigación y genera interrogantes.
La declaración del adolescente coincide con registros obtenidos de cámaras de seguridad instaladas en la zona. Las imágenes muestran a los dos jóvenes huyendo en motocicleta y, además, aportarían un dato clave: según los investigadores, el video evidenciaría que Andrade no perdió el control del rodado por un accidente, sino que se desvaneció mientras conducía.
La situación procesal de los tres efectivos permanece bajo análisis. Una de las principales incógnitas es por qué no informaron inmediatamente el incidente a la superioridad. Además, el Ministerio Público deberá determinar si realmente los disparos fueron efectuados al aire, tal como sostienen los policías. Los investigadores consideran poco probable esa hipótesis debido a que la trayectoria de la herida indicaría que el proyectil habría sido disparado en línea recta.
La causa enfrenta además otra dificultad pericial. Durante la autopsia no fue hallado el proyectil que impactó en el cuerpo de Andrade, evidencia considerada fundamental para establecer de qué arma provino el disparo y determinar eventuales responsabilidades.
Los policías aseguraron también que identificaron a las dos jóvenes que habrían sido víctimas del intento de robo, aunque señalaron que ambas optaron por no presentar denuncia, situación que igualmente será evaluada dentro de la investigación.
El fiscal Pedro Gallo dispuso la liberación del adolescente de 16 años que acompañaba a Andrade y, por el momento, no adoptó medidas judiciales contra los tres efectivos hasta reunir mayores elementos probatorios.
En paralelo, el jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, ordenó el pase a disponibilidad de los tres uniformados e inició un sumario administrativo. «Si cometieron alguna irregularidad, deberán responder ante la Justicia. Por lo pronto, estamos a disposición para esclarecer este hecho», afirmó el titular de la fuerza.







