Salta dejó de ser solamente un corredor para el traslado de drogas y comenzó a funcionar también como territorio de almacenamiento y acondicionamiento de grandes cargamentos, según advirtió el fiscal general federal Eduardo Villalba. El reciente secuestro de 446 kilos de cocaína que habrían salido desde un galpón de la capital provincial aparece como uno de los principales ejemplos de esa transformación.
“Antes éramos tránsito de droga; ahora también somos acopio”, afirmó Villalba durante la ceremonia de jura del juez federal Diego Anzorreguy.
El titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad del NOA sostuvo que el cambio obliga a jueces, fiscales y fuerzas federales a enfrentar organizaciones con estructuras logísticas más complejas y métodos cada vez más sofisticados para ocultar y transportar estupefacientes.
“Tenemos que toda la provincia de Salta se ha convertido en un lugar de acopio”, aseguró. Como ejemplo mencionó el descubrimiento de más de 400 kilos que habrían sido almacenados y cargados dentro de la ciudad.
La investigación de ese cargamento permitió detectar un camión cisterna modificado con un doble fondo y un mecanismo hidráulico. El compartimiento resistió una primera requisa física y recién pudo ser localizado mediante un escáner móvil y perros detectores de narcóticos.
En el interior, los agentes encontraron 446 kilos de cocaína. La droga habría sido acondicionada previamente en un galpón situado sobre la Circunvalación Oeste, cerca del acceso a Rosario de Lerma.
La fiscal federal de Jujuy y subrogante de Tartagal, Lucía Orsetti, coincidió en que la narco criminalidad representa actualmente el principal fenómeno delictivo que debe afrontar la Justicia Federal en el norte argentino.
“Acá nuestros fenómenos delictivos por excelencia son la narco criminalidad y el tráfico de sustancias estupefacientes”, expresó.
Orsetti explicó que las investigaciones requieren una coordinación permanente entre fiscales, jueces y fuerzas de seguridad debido a que los procedimientos pueden surgir a cualquier hora y desarrollarse simultáneamente en diferentes puntos.
“Los fiscales nos comunicamos con los jueces a toda hora para pedir órdenes, permisos de allanamiento, requisas y procedimientos”, señaló.
La magistrada destacó la necesidad de que los juzgados cuenten con titulares en condiciones de responder inmediatamente ante operativos que se extienden durante las 24 horas.
Desde su experiencia en el norte salteño, definió a Tartagal y Orán como una “frontera caliente”. La cercanía con los pasos internacionales y la actividad de las organizaciones criminales, señaló, demandan una intervención judicial constante.
La causa por los 446 kilos muestra parte de esa nueva dinámica. La Procuraduría sostiene que el galpón de Circunvalación Oeste era utilizado para guardar la cocaína, preparar los cargamentos e introducirlos en vehículos especialmente acondicionados.
El camión investigado tenía un doble fondo en la parte posterior de la cisterna y un sistema hidráulico que permitía abrir y cerrar el escondite.
El mecanismo no fue advertido durante el primer control visual. Las sospechas persistieron y el transporte fue sometido a una nueva inspección con tecnología y animales entrenados.
Las imágenes del escáner y la marcación de uno de los perros concentraron la revisión en la parte trasera. Los investigadores lograron finalmente ingresar al compartimiento y secuestrar la droga.
La pesquisa había comenzado mucho antes de la interceptación del camión. Su punto de partida fue un lanzamiento aéreo de aproximadamente 400 kilos de cocaína detectado el 25 de julio de 2023.
Desde entonces, la Procunar realizó tareas de inteligencia, seguimientos e intervenciones telefónicas para identificar a los presuntos integrantes y reconstruir el funcionamiento de la estructura.
Una de las líneas investigativas analiza la posible utilización de “narcovuelos” o “bombardeos”, como se denomina al lanzamiento de cargamentos desde aeronaves sobre campos y fincas.
El auxiliar fiscal Jorge Viltes Monier explicó que la hipótesis contempla que la droga era arrojada en zonas rurales del sur salteño, recogida y posteriormente trasladada hasta lugares de almacenamiento.
Desde esos depósitos, los paquetes serían introducidos en automóviles o camiones modificados para continuar el viaje hacia los principales centros de consumo. En este caso, el destino final habría sido la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las tareas desplegadas desde 2023 permitieron identificar a uno de los principales sospechosos y establecer vigilancia sobre el inmueble de la Circunvalación Oeste.
El 27 de julio, los investigadores observaron la llegada de una Toyota Hilux conducida, según la acusación, por el presunto jefe de la organización.
Aproximadamente media hora después, el camión cisterna salió del galpón e inició el recorrido hacia Santiago del Estero.
La Fiscalía sostiene que entre el 27 y el 29 de julio los acusados transportaron los 446 kilos dentro del doble fondo. El vehículo pertenecía al sospechoso que permanece prófugo.
El seguimiento terminó en Santiago del Estero, donde el camión fue interceptado y la carga quedó secuestrada.
La causa derivó en nuevos allanamientos en Salta, la detención de dos personas y la identificación de un tercer investigado que consiguió escapar.
A pedido de la fiscal general adjunta Mariana Gamba Cremaschi y de Viltes Monier, el juez federal de Garantías N.º 1, Julio Bavio, formalizó la investigación y declaró legales las detenciones.
El magistrado dictó seis meses de prisión preventiva para dos acusados y ordenó la captura nacional e internacional del prófugo.
La investigación continuará para establecer el origen exacto de la cocaína, identificar a todos los integrantes de la organización y determinar si el grupo realizó otros traslados mediante el mismo sistema.
Para Villalba, el expediente demuestra que el desafío ya no se limita a interceptar drogas en circulación. La Justicia también debe localizar los centros de almacenamiento, desarticular la logística y detectar los puntos donde los cargamentos son preparados antes de abandonar Salta.







