La política tucumana tiene una particularidad: muchas veces las noticias más importantes no ocurren en los actos oficiales, sino detrás de una puerta cerrada.
Eso ocurrió el día de la entrega de insumos a emprendedores en Casa de Gobierno. Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo encabezaba la actividad institucional, decidió abrir un espacio de una hora y media para reunirse con el exintendente Germán Alfaro y la senadora Beatriz Ávila. La imagen no pasó desapercibida.
En el ante despacho del gobernador esperaba una verdadera fila de dirigentes peronistas. Todos sabían quién estaba reunido con Jaldo. Todos esperaban. Todos comentaban. Y cuando Alfaro salió, las miradas hablaron más que las palabras. Algunos saludaron con frialdad. Otros directamente evitaron el contacto. Porque Alfaro sigue siendo un dirigente que genera ruido dentro del peronismo.
Jaldo conoce perfectamente el efecto que produce cada gesto político. Sabe que una reunión con Alfaro genera repercusiones dentro de su propio espacio y, lejos de incomodarlo, parece utilizar esa reacción como un termómetro para medir el humor interno del peronismo.
Alfaro también entiende el juego. Mantener un canal de diálogo abierto con el gobernador lo mantiene vigente, rompe cualquier intento de aislarlo y lo vuelve un actor imposible de ignorar.
Es una relación de conveniencia política. Jaldo mide, Alfaro se posiciona y ninguno de los dos pierde.
El misterio de Chahla
Mientras tanto, la intendenta Rossana Chahla sigue alimentando el misterio sobre una eventual candidatura para renovar su mandato. Cada semana aparecen nuevos nombres que supuestamente podrían reemplazarla.
Pero la realidad política parece ir por otro camino.
En una entrevista concedida a Detonados, el legislador Fredy Toscano fue categórico al afirmar que Rossana Chahla será la candidata del oficialismo para la Intendencia de San Miguel de Tucumán.
La definición coincide con la lógica política del gobernador. Chahla no solo administra el distrito electoral más importante de la provincia, sino que además representa, junto al vicegobernador Miguel Acevedo, dos de las incorporaciones más valiosas que Jaldo logró consolidar tras la ruptura con el manzurismo.
Perder la Capital nunca fue una opción. Y encontrar hoy un dirigente con el nivel de conocimiento, gestión y competitividad electoral de Chahla tampoco parece sencillo.
Por eso, la danza de nombres que circula en los pasillos políticos parece responder más a operaciones y especulaciones que a una discusión real dentro del oficialismo.
Incluso algunos nombres quedaron definitivamente descartados.
Uno de ellos es el de Fernando Juri. Quienes conocen la memoria política de Jaldo recuerdan perfectamente la experiencia de 2001, cuando integró la fórmula Juri-Jaldo. Aquella construcción terminó diluyéndose y el gran beneficiado fue José Alperovich. El actual gobernador nunca ocultó que ese episodio marcó su carrera política y lo obligó a regresar a Trancas para reconstruirse desde abajo.
En política, las heridas también construyen decisiones.
¿La campaña empezó?
Esta semana Jaldo anunció oficialmente que las elecciones provinciales se realizarán el 9 de mayo de 2027.
La respuesta de La Libertad Avanza fue inmediata: confirmó que competirá con lista única.
Muchos interpretaron ese intercambio como el inicio formal de la carrera electoral.
Probablemente estén equivocados.
El gobernador sabe que una campaña larga desgasta. También entiende que la sociedad atraviesa otras preocupaciones y que el clima electoral permanente genera rechazo.
Por eso, aunque las piezas ya empezaron a moverse, todavía nadie aceleró.
La verdadera campaña comenzará cuando Jaldo decida que es el momento. Hasta entonces seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer: administrar los tiempos, medir a propios y extraños y mover el tablero sin necesidad de anunciar cada jugada.
Porque, en política, el poder no siempre está en quien hace más ruido. Muchas veces está en quien logra que todos hablen de un movimiento que todavía nadie termina de comprender.
La Licenciada







