Una mansión de la aristocracia porteña, residencia presidencial, sede diplomática del Vaticano y refugio de Juan Pablo II. En noviembre de 2026, el histórico Palacio Fernández Anchorena volverá a ocupar un lugar central en la historia argentina cuando reciba al papa León XIV durante su visita al país.
Ubicado en el corazón de Recoleta, sobre la tradicional Avenida Alvear, el edificio funciona desde 1952 como sede de la Nunciatura Apostólica, la representación diplomática de la Santa Sede en la Argentina.
Según el cronograma previsto, León XIV llegará al país entre el 8 y el 11 de noviembre, en el marco de una gira por Sudamérica. Su agenda contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, mientras que la Nunciatura Apostólica será su lugar de alojamiento y el centro de operaciones durante su estadía en territorio argentino.
Un palacio construido para la aristocracia porteña
La actual sede diplomática del Vaticano no fue concebida originalmente para cumplir esa función. El edificio fue construido como una monumental residencia privada para Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena, integrantes de la elite porteña de comienzos del siglo XX.
El proyecto estuvo a cargo del arquitecto francés Édouard Le Monnier y su construcción comenzó en 1907.
El resultado fue un imponente hôtel particulier de inspiración francesa, con características propias del estilo Luis XV, una destacada fachada sobre Avenida Alvear, una cúpula que domina el acceso y amplios salones interiores.
Sin embargo, existe una particularidad que marcó los primeros años de la residencia: sus propietarios prácticamente nunca llegaron a habitarla de manera permanente.
La familia continuó viviendo en París y la enorme mansión permaneció durante años bajo el cuidado del personal de servicio, hasta que un nuevo protagonista le dio al edificio uno de los capítulos más importantes de su historia.
La residencia presidencial de Marcelo T. de Alvear
En 1922, el Palacio Fernández Anchorena tuvo un nuevo habitante: Marcelo Torcuato de Alvear, quien acababa de ser elegido presidente de la Nación.
Alvear mantenía una relación de amistad con la familia Fernández Anchorena y necesitaba una residencia en Buenos Aires para comenzar su mandato.
Durante parte de su presidencia, el histórico palacio de Avenida Alvear funcionó como residencia presidencial, convirtiéndose en uno de los escenarios de la vida política argentina de aquella época.
Pero el destino definitivo del edificio todavía estaba por escribirse.
La mujer que entregó el palacio a la Santa Sede
Posteriormente, la residencia pasó a manos de Adelia Harilaos de Olmos, una de las mujeres más influyentes y acaudaladas de la Argentina de su tiempo y una reconocida benefactora vinculada a la Iglesia Católica.
Harilaos de Olmos tuvo una participación destacada en la organización del Congreso Eucarístico Internacional realizado en Buenos Aires en 1934, uno de los acontecimientos religiosos más importantes de la historia argentina.
Su estrecho vínculo con la Iglesia le valió el reconocimiento de la Santa Sede, que le otorgó el título de Marquesa Pontificia.
Antes de su fallecimiento tomó una decisión que cambiaría definitivamente el destino del edificio: dispuso en su testamento que la residencia fuera destinada a la Nunciatura Apostólica.
Tras su muerte, ocurrida en 1949, comenzó el proceso para convertir el palacio en sede diplomática del Vaticano. Finalmente, en abril de 1952, la Nunciatura Apostólica quedó instalada de manera definitiva en el edificio.
Desde entonces, el Palacio Fernández Anchorena pasó a convertirse en uno de los principales puntos de contacto entre la Santa Sede y el Estado argentino.
Qué es una Nunciatura Apostólica
La Nunciatura Apostólica es la representación diplomática oficial de la Santa Sede ante un país.
El nuncio apostólico cumple una función similar a la de un embajador, representando al Vaticano ante el Estado argentino, aunque también desarrolla una importante tarea dentro de la estructura de la Iglesia Católica local.
Su función incluye mantener el vínculo institucional entre el Papa, la Santa Sede y la Iglesia de cada país.
Por ese motivo, la Nunciatura es al mismo tiempo una sede diplomática, una residencia oficial, una casa religiosa y un espacio de diálogo entre el Vaticano y las autoridades argentinas.
Durante la visita de León XIV, además, se transformará temporalmente en la residencia del Papa.
León XIV no será el primer Papa en alojarse allí
La llegada de León XIV tendrá un antecedente histórico de enorme importancia.
El Palacio Fernández Anchorena ya recibió anteriormente a un pontífice. Juan Pablo II se alojó en la Nunciatura Apostólica durante sus dos visitas a la Argentina.
La primera ocurrió en 1982, en el contexto de la Guerra de Malvinas. La segunda fue en 1987, cuando el Papa polaco regresó al país.
De esta manera, cuando León XIV ingrese al edificio en noviembre, estará recorriendo los mismos salones que décadas atrás fueron utilizados por uno de los Papas más influyentes del siglo XX.
La agenda prevista para noviembre
El esquema conocido hasta el momento contempla una estadía de cuatro días en la Argentina.
El domingo 8 de noviembre está prevista la llegada del Papa al país.
El lunes 9 desarrollaría actividades en Buenos Aires.
El martes 10 se trasladaría a Córdoba, donde tendría parte de su agenda oficial.
Finalmente, el miércoles 11 visitaría Luján antes del cierre de su estadía en la Argentina.
El cronograma definitivo todavía deberá ser comunicado oficialmente, aunque la Nunciatura Apostólica porteña será la base desde la cual el Pontífice realizará sus diferentes desplazamientos.
Una residencia bajo un importante operativo de seguridad
Durante la visita papal, el edificio se convertirá en uno de los lugares más custodiados del país.
La seguridad de León XIV requerirá la coordinación entre equipos del Vaticano, fuerzas nacionales, autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y distintos organismos de seguridad.
El operativo no solo abarcará la protección de la Nunciatura, sino también cada uno de los traslados que realizará el Papa hacia los diferentes puntos de su agenda.
La residencia funcionará como un lugar de descanso y como centro de operaciones durante sus cuatro días en territorio argentino.
Un edificio de enorme valor arquitectónico
La Nunciatura Apostólica conserva gran parte del esplendor de la antigua residencia aristocrática.
Entre sus espacios más destacados se encuentra el gran vestíbulo central de planta elíptica, acompañado por columnas y una imponente escalera de honor.
Su arquitectura responde a la tradición francesa de comienzos del siglo XX y sus salones, jardines, desniveles y fachada lo convierten en una de las construcciones más destacadas de la Avenida Alvear.
El edificio no es un hotel ni una residencia presidencial convencional. Tampoco funciona como una embajada tradicional.
Es la casa diplomática de la Santa Sede en la Argentina y, durante la visita de noviembre, será la casa temporal del Papa.
Monumento Histórico Nacional
La importancia del Palacio Fernández Anchorena no se limita a su vínculo con la Iglesia y la diplomacia.
En 2002, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, en reconocimiento a su valor arquitectónico y a los acontecimientos históricos que tuvieron lugar entre sus paredes.
Por sus salones pasaron presidentes, diplomáticos, autoridades eclesiásticas y figuras centrales de la historia argentina.
Allí residió Marcelo Torcuato de Alvear.
Allí se instaló la representación diplomática del Vaticano.
Allí se alojó Juan Pablo II.
Y ahora será el turno de León XIV.
Un Papa vuelve a dormir en Buenos Aires después de casi cuatro décadas
La visita tendrá además un fuerte valor simbólico para la Argentina.
La última vez que un Papa visitó el país fue en 1987, durante el segundo viaje de Juan Pablo II.
Desde entonces transcurrieron casi cuatro décadas, atravesadas por profundas transformaciones políticas, sociales y económicas.
En ese período ocurrió además un hecho histórico que vuelve aún más particular la llegada de León XIV: un argentino fue elegido Papa.
Jorge Mario Bergoglio se convirtió en Francisco y condujo a la Iglesia Católica durante doce años.
Ahora, su sucesor llegará a la tierra natal del primer Papa argentino y se hospedará en un edificio que conserva una profunda historia vinculada con la Iglesia y con la vida institucional del país.
El palacio vuelve a ser protagonista
Cuando León XIV llegue a la Argentina, las miradas estarán puestas en sus actividades, en los encuentros con los fieles y en los diferentes lugares que recorrerá durante su visita.
Pero cada jornada tendrá también otro escenario silencioso, ubicado en pleno corazón de Recoleta.
Detrás de las puertas del Palacio Fernández Anchorena se desarrollarán reuniones, descansos y encuentros reservados.
La residencia que nació como símbolo de la aristocracia porteña fue casa privada, residencia presidencial y sede diplomática del Vaticano.
Recibió a Juan Pablo II y ahora se prepara para recibir a León XIV.
Más de un siglo después de su construcción, el histórico palacio de Avenida Alvear volverá a convertirse en protagonista de una visita que quedará marcada en la historia argentina.









