El especialista en política y soberanía sobre Malvinas cuestionó los recientes anuncios del presidente Javier Milei y sostuvo que llegan “tarde”, al considerar que la explotación petrolera alrededor de las islas ya se encuentra avanzada.
Según planteó, empresas británicas e israelíes llevan meses trabajando en la perforación y búsqueda de hidrocarburos en el área, mientras existen proyecciones de una importante producción de petróleo en los próximos años.
También cuestionó que el Gobierno plantee nuevas leyes o decretos para sancionar a las empresas que operen sin autorización argentina cuando, según recordó, ya existe la Ley 26.659, sancionada en 2011, que establece restricciones para actividades vinculadas con hidrocarburos en el área de Malvinas.
Otro de los puntos señalados fue el riesgo ambiental que podría generar una eventual actividad petrolera en el Atlántico Sur. “Si se rompe solo uno de los 16 pozos que se están haciendo en el medio de un mar tan turbulento como es el Atlántico Sur, seguramente la contaminación va a llegar a la Patagonia muy rápido”, advirtió.
En ese sentido, también cuestionó la política exterior del Gobierno y recordó que Milei realizó visitas a Israel sin mantener, según su planteo, reuniones con el primer ministro Benjamin Netanyahu, pese a los vínculos empresariales existentes entre funcionarios y compañías relacionadas con la explotación petrolera en Malvinas.
El entrevistado además marcó una diferencia entre los discursos del Presidente. Recordó que en una intervención anterior Milei había hecho referencia al principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, mientras que en su último mensaje sostuvo que Argentina y el Reino Unido son quienes deben sentarse a dialogar sobre la soberanía.
Asimismo, cuestionó la reivindicación de Margaret Thatcher por parte del mandatario y su postura respecto del hundimiento del ARA General Belgrano durante la Guerra de Malvinas.
Críticas a la política regional
La mirada crítica también alcanzó la estrategia regional del Gobierno argentino. Según sostuvo, Argentina debería fortalecer los vínculos con los países de América Latina y recuperar el respaldo internacional al reclamo de soberanía.
En particular, señaló la importancia de recomponer las relaciones con Brasil y Uruguay, y cuestionó que Uruguay mantenga vínculos comerciales con las Islas Malvinas y que Chile haya anunciado nuevas conexiones marítimas para abastecer a las actividades que se desarrollan en el archipiélago.
También planteó reparos respecto de decisiones vinculadas con radares, bases y organismos relacionados con la cuestión Malvinas, que —según afirmó— fueron desactivados durante la actual gestión y ahora vuelven a aparecer en los anuncios oficiales.
“Malvinas tiene que ser una cuestión de Estado”
El entrevistado sostuvo que el reclamo argentino debería trascender las diferencias partidarias y convertirse en una verdadera política de Estado.
“Malvinas tiene que ser una cuestión de Estado”, afirmó, aunque expresó su deseo de que el Gobierno finalmente avance con medidas concretas para defender los intereses argentinos y fortalecer el reclamo diplomático.
A su entender, la estrategia debería combinar sanciones firmes, presencia en el Atlántico Sur, respaldo regional y diplomacia internacional, evitando que el reclamo quede reducido únicamente a declaraciones.
Finalmente, consideró que el tema Malvinas tiene un fuerte componente de identidad nacional y advirtió sobre la posibilidad de que los anuncios presidenciales estén atravesados por el contexto electoral.
“Es un año electoral, él necesita apoyo, las encuestas no le dan bien y el tema de Malvinas es transversal, un tema de pertenencia, un tema de identidad, un tema que une al pueblo argentino”, sostuvo.
Y concluyó con una definición que sintetiza su postura: “Lo que más queremos es ver flamear la celeste y blanca en nuestras islas”.










