Por Boby Alaniz
Hay decisiones políticas que simplemente se anuncian y otras que, además, abren preguntas sobre la coherencia entre los discursos y las prácticas.
La Libertad Avanza tiene a Soledad Molinuevo como candidata para la Intendencia de San Miguel de Tucumán. La dirigente, actualmente diputada nacional por Tucumán, confirmó su intención de competir por el municipio capitalino en las elecciones previstas para el 9 de mayo de 2027, tras mantener conversaciones con Lisandro Catalán y otros referentes del espacio.
Hasta ahí, una candidatura más.
Pero la decisión adquiere otra dimensión por el momento en que se produce. Molinuevo asumió como diputada nacional el 10 de diciembre de 2025, luego de integrar la lista de La Libertad Avanza que obtuvo el 35,34% de los votos y consiguió dos bancas. Su mandato constitucional se extiende hasta diciembre de 2029.
La pregunta política aparece entonces casi naturalmente: ¿qué ocurre con el mandato para el que fue elegida?
No se discute el derecho de una dirigente a presentarse a otro cargo. Tampoco existe, en principio, una incompatibilidad por el solo hecho de ser legisladora y competir posteriormente por un cargo ejecutivo, siempre que se cumplan las normas electorales correspondientes.
La discusión es otra: la representación y el mensaje que recibe el elector que votó a una persona para ejercer una banca nacional durante cuatro años y, pocos meses después, la encuentra proyectándose hacia otro cargo.
El apellido Molinuevo y la discusión sobre la “casta”
Soledad Molinuevo tampoco es un apellido ajeno a la política tucumana. Es hermana de Alejandro Molinuevo, intendente de Concepción, y ambos han compartido públicamente espacios de discusión política.
Que dos hermanos participen en política no demuestra por sí mismo nepotismo. El parentesco, por sí solo, no permite sacar esa conclusión.
Sin embargo, el dato vuelve a poner sobre la mesa una discusión particularmente sensible para La Libertad Avanza: ¿qué entiende el espacio por “casta” cuando los vínculos familiares y las trayectorias políticas aparecen dentro de sus propias filas?
Durante los últimos años, el discurso libertario construyó buena parte de su identidad alrededor de la crítica a la política tradicional, los privilegios y las estructuras partidarias que se perpetúan.
Por eso, la candidatura de Molinuevo abre un debate que excede su nombre: ¿dónde termina la renovación política y dónde comienza la reproducción de prácticas que el propio espacio cuestionó?
De la banca nacional al municipio
Los tucumanos eligieron en 2025 a los candidatos de La Libertad Avanza para representar a la provincia en el Congreso. Molinuevo ingresó como diputada nacional y tiene, formalmente, mandato hasta 2029.
Ahora su nombre vuelve a aparecer en el escenario electoral, esta vez para disputar la conducción del municipio capitalino.
La política permite que dirigentes construyan nuevas aspiraciones y compitan por distintos cargos. Pero esas decisiones también pueden ser sometidas al debate público.
La cuestión, entonces, no pasa solamente por determinar si una candidatura es legal o posible.
La pregunta política es otra: ¿resulta coherente con el mandato recibido por los ciudadanos?
El desafío para La Libertad Avanza
La Libertad Avanza llegó a Tucumán con la promesa de representar una alternativa frente a las estructuras políticas tradicionales.
Por eso, cuando sus dirigentes comienzan a recorrer caminos que pueden ser interpretados como similares a los mecanismos que históricamente cuestionaron, aparece inevitablemente el debate sobre la consistencia entre discurso y práctica.
No alcanza con cambiar el nombre de un partido ni el color de una boleta.
La discusión de fondo está en las prácticas políticas.
Si una dirigente elegida para un cargo inicia, pocos meses después, una nueva carrera electoral; si los vínculos familiares vuelven a tener presencia dentro de una estructura política; y si determinadas dinámicas empiezan a repetirse, queda planteado un interrogante que excede a una candidatura:
¿La “casta” desapareció o simplemente cambió de camiseta?
La respuesta, en definitiva, no la tiene esta columna. Quedará en manos de los dirigentes y, fundamentalmente, de los ciudadanos que deberán evaluar estas decisiones en las urnas.











