El gobernador Osvaldo Jaldo, el vicegobernador Miguel Acevedo y la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, son los dirigentes políticos mejor evaluados por los tucumanos, según un relevamiento de la consultora Grupo Borgia. Sin embargo, el estudio también expone un fuerte descontento con los partidos tradicionales y el sistema electoral de la provincia.
Jaldo registra un 38,6% de imagen positiva y un 17,6% de negativa, mientras que Chahla alcanza un 37,3% de valoración favorable y un 16,3% desfavorable. Ambos presentan un diferencial positivo de aproximadamente 21 puntos. Acevedo, por su parte, obtiene un 37,7% de imagen positiva frente a un 18,8% de negativa, con un saldo favorable de 18,9 puntos.
En el otro extremo, el exgobernador Juan Manzur presenta el peor diferencial de imagen, con -41,7 puntos. También registran saldos negativos Lisandro Catalán (-23,2), Mariano Campero (-22) y Soledad Molinuevo (-15,5).
La economía y el empleo, la principal preocupación
El relevamiento muestra que el 50,6% de los encuestados identifica al empleo y la economía como el principal problema de Tucumán. Más atrás aparecen la corrupción, con el 17,9%; los servicios públicos, con el 10,2%; y la inseguridad, con el 9,4%.
Fuerte rechazo al sistema de acoples
Uno de los datos más contundentes del estudio es que el 87,7% de los consultados se siente solo parcialmente representado o directamente no representado por los partidos políticos tradicionales. Además, el 46% manifiesta baja confianza en el sistema electoral y el 82,6% considera que el sistema de acoples debe modificarse o eliminarse.
Dentro de ese grupo, el 54% plantea eliminarlo por completo y reemplazarlo por otro mecanismo, mientras que el 28,5% propone reducirlo drásticamente.
Los outsiders ganan espacio
Ante el descontento con la política tradicional, el 69,4% de los encuestados manifiesta algún grado de apertura a votar candidatos ajenos a las estructuras partidarias. Sin embargo, esa predisposición no implica un respaldo automático: el 57% afirma que evaluaría el perfil, la persona y las propuestas del candidato antes de decidir su voto, mientras que el 12,3% buscaría deliberadamente una alternativa externa a la política tradicional.
Los resultados reflejan una doble realidad en Tucumán: algunos dirigentes mantienen una valoración favorable, pero persiste una fuerte demanda de cambios en la representación política y en las reglas del sistema electoral.











