La economía argentina llega al cierre de 2026 con superávit fiscal y comercial, una inflación en descenso y un Banco Central que volvió a comprar dólares. Sin embargo, persisten las dudas en los mercados: la proyección de crecimiento para este año bajó del 3% al 1,5%, los bonos registraron pérdidas y el riesgo país continúa en niveles elevados.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Gustavo Neffa, director de Research for Traders, explicó que las mejoras iniciales del programa económico comenzaron a perder fuerza. Según sus estimaciones, la actividad podría crecer un 2,5% en 2027 y un 3% en 2028, aunque advirtió que la escasez de reservas genuinas sigue siendo uno de los principales obstáculos para reducir el riesgo financiero.
En materia de precios, el economista consideró que será difícil que la inflación mensual baje del 1,6% en los próximos meses y proyectó valores de entre 1,7% y 1,9% hacia fin de año. No obstante, anticipó que la desaceleración podría profundizarse a partir de marzo.
El superávit comercial, impulsado por el agro, la minería y los hidrocarburos, aparece como uno de los puntos favorables. Sin embargo, Neffa advirtió que un deterioro del contexto internacional, tasas elevadas o mayores dificultades para acceder al financiamiento podrían frenar inversiones estratégicas y complicar la recuperación económica.
De cara a 2027, el desafío del Gobierno será trasladar la estabilidad macroeconómica a la economía real, con mejoras en los salarios y el poder adquisitivo. A ese escenario se suma la incertidumbre política por el calendario electoral, que podría influir sobre los bonos, el dólar y las expectativas de los inversores.











