La reforma surgió de la unificación de iniciativas de las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza. Ávila señaló que su impacto deberá medirse en los tiempos de resolución de las causas.
La Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán comenzó a funcionar con dos salas, poniendo en práctica la reforma impulsada en el Congreso a partir de los proyectos de las senadoras nacionales Beatriz Ávila y Sandra Mendoza, este último acompañado por legisladores de Convicción Federal.
Ambas iniciativas se unificaron durante el tratamiento legislativo y dieron origen a la Ley 27.821, sancionada en agosto, que dispuso el funcionamiento permanente de dos salas y la creación de un sexto cargo de juez de Cámara. La reorganización busca mejorar la capacidad de respuesta del tribunal, que tiene competencia en Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.
Al destacar su puesta en marcha, Ávila expresó: “Cuando presentamos el proyecto, nos propusimos que la Cámara pudiera resolver más causas en paralelo. Para quien espera una decisión sobre su jubilación o una prestación de salud, cada mes de demora tiene consecuencias concretas. Ahí se va a medir el resultado de esta reforma”.
En esta primera etapa, cada sala funciona con dos jueces y ambas comparten una presidencia. El juez que la ejerce interviene cuando hay discrepancias entre los integrantes de una sala y hace falta alcanzar una mayoría para resolver. Las dos salas mantienen la competencia de la Cámara, que interviene en causas federales penales, previsionales y de salud, entre otras.
“Ahora tenemos que completar la integración del tribunal. Para que el sexto juez pueda asumir, la ley exige que esté acreditada la partida presupuestaria. Desde el Senado vamos a seguir de cerca esa etapa, porque el objetivo es que esta reforma se traduzca en respuestas más rápidas para la gente”, concluyó Ávila.











