El Gobierno nacional oficializó la flexibilización del acceso al financiamiento bancario en dólares para empresas que no pertenecen al sector exportador. La medida busca aprovechar la liquidez en moneda extranjera existente en el sistema financiero y canalizarla hacia inversiones productivas.
La decisión fue establecida mediante el DNU 736/2026, publicado en el Boletín Oficial, que modificó una normativa vigente desde la crisis de 2001 y amplió las posibilidades de otorgar préstamos en dólares a empresas cuyos ingresos provienen principalmente del mercado interno.
A partir de este nuevo esquema, los bancos podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a créditos para personas jurídicas radicadas en el país. La medida contempla también a compañías que generan sus ingresos en pesos y excluye expresamente a las personas físicas.
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es reducir el desbalance existente entre los dólares depositados en los bancos y el financiamiento disponible para el sector privado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la medida podría contribuir a reducir las tasas de interés, impulsar nuevas inversiones y generar empleo. Además, explicó que las empresas que accedan a estos préstamos deberán liquidar las divisas en el mercado oficial para convertirlas a pesos.
El BCRA fijó condiciones para los bancos
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) estableció, por su parte, una serie de requisitos para limitar los riesgos asociados a este tipo de operaciones.
Entre las medidas se estableció una exigencia de capital mínimo equivalente al 125% respecto de los créditos tradicionales y una ponderación de 1,25 veces para los límites de concentración y exposición crediticia.
Además, las entidades financieras deberán evaluar la capacidad de pago de las empresas frente a distintos escenarios de variación del tipo de cambio, con el objetivo de reducir los riesgos de descalce cambiario.
Esperan movilizar hasta US$10.000 millones
El equipo económico estima que la flexibilización podría generar entre US$6.000 millones y US$10.000 millones de crédito adicional para el sector privado.
Desde el Gobierno consideran que la medida responde a una demanda de empresas industriales y comerciales que encuentran dificultades para financiar proyectos de mediano y largo plazo debido al costo del crédito en pesos.
La apuesta oficial es que los dólares actualmente depositados en el sistema financiero puedan transformarse en nuevas inversiones, impulsando la actividad económica y ampliando las alternativas de financiamiento para las empresas.









